
Un equipo liderado por investigadores chilenos ha producido el mapa genético más completo hasta la fecha de una de las únicas dos plantas con flores que crecen de forma natural en la Antártida, un avance que podría ayudar al desarrollo de cultivos resistentes a condiciones climáticas extremas.
La Colobanthus quitensis, conocida comúnmente como clavelina antártica, ha atraído durante mucho tiempo el interés científico debido a su capacidad para sobrevivir a temperaturas congelantes, la falta de agua y altos niveles de radiación ultravioleta en la Antártida, uno de los ambientes más fríos y secos del planeta.
Ante el calor récord y las extensas sequías que han incrementado la urgencia del debate en muchas partes del mundo sobre cómo adaptar la agricultura, los científicos señalaron que ahora cuentan con las herramientas necesarias para comenzar a evaluar si las características de esta planta podrían transferirse a cultivos agrícolas mediante técnicas de edición genética. El estudio, publicado en la revista Genome Biology and Evolution de Oxford University Press, logró ensamblar los 40 andamiajes a escala cromosómica que conforman el plano genético completo de la planta, como parte de un proyecto conocido como Pola.

«La idea no es crear plantas transgénicas. La idea es editar el genoma de una planta con valor nutricional,» declaró Castro, uno de los investigadores del equipo. Identificar genes individuales resulta más sencillo una vez que el genoma ha sido mapeado, aunque el proceso aún puede tomar tiempo; una vez logrado esto, Castro señaló que los científicos podrían necesitar entre cinco y diez años para desarrollar aplicaciones comerciales concretas.
Un equipo con sede en California apoyó a los científicos chilenos, quienes indicaron que su trabajo se construyó sobre esfuerzos previos del Instituto de Investigación Polar de Corea. Aquel trabajo anterior había producido únicamente una versión parcial del genoma, y nunca fue publicado.
Este avance se enmarca en una creciente preocupación global sobre la resiliencia agrícola frente al cambio climático, mientras empresas agrícolas y productores de alimentos enfrentan una exposición cada vez mayor a sequías, estrés térmico y temporadas de cultivo cada vez más impredecibles, presiones que pueden reducir rendimientos, interrumpir cadenas de suministro y aumentar los costos para los productores de alimentos a nivel mundial.




