
El matrimonio de una pareja del mismo sexo en Bolivia este mes podría impulsar a otras parejas a buscar el mismo reconocimiento legal, según activistas, abriendo potencialmente un nuevo capítulo en la larga lucha por los derechos LGBT en esta nación andina, socialmente conservadora.
Fabiana Justiniano y Scarlett Rocha solicitaron casarse en octubre de 2022. Tras casi cuatro años de procedimientos legales y dos apelaciones constitucionales, obtuvieron un fallo favorable en marzo de 2026 que despejó el camino para su boda, convirtiéndose así en el primer matrimonio entre personas del mismo sexo legalmente reconocido en Bolivia.
«Tuvimos muchas dudas, mucha incertidumbre… porque el proceso fue tan largo y durante el proceso hubo tantas barreras, tantas limitaciones, incluso el día de la boda,» relató Rocha. Para Justiniano, la unión trajo un tipo distinto de alivio: «Para mí, el matrimonio significa paz,» declaró, recordando su primera noche en casa como pareja casada, cuando comprendió que todo lo que habían construido juntas ahora pertenecía «únicamente y exclusivamente a nosotras.»
Mateo Rodrigo, abogado de Equal Bolivia que representó a la pareja, señaló que el fallo ya ha despertado el interés de otras personas, con entre cinco y diez parejas acercándose desde entonces a la organización, aunque muchas permanecen indecisas dado el arduo proceso legal de casi cuatro años que enfrentó la pareja.
Las uniones civiles entre personas del mismo sexo entraron previamente en terreno legal tras un caso histórico en 2020, cuando David Aruquipa y Guido Montaño ganaron una batalla legal de dos años, y no fue sino hasta 2023 que fallos judiciales adicionales hicieron ampliamente disponible el registro de dichas uniones. Desde entonces, Bolivia ha reconocido 148 uniones civiles del mismo sexo, según Paola Tapia, de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, quien señaló que estas uniones todavía conllevan menos protecciones prácticas que el matrimonio formal.
«Con el matrimonio, estamos abriendo muchas más puertas. Con las uniones civiles, abrimos algunas,» declaró Montaño, agregando que la situación actual es mejor para quienes pueden elegir entre ambas opciones legales.
Cuba se convirtió en 2022 en el país más reciente de América Latina en legalizar el matrimonio y la adopción por parte de parejas del mismo sexo, aunque poco ha cambiado en la región desde entonces. El matrimonio igualitario permanece ilegal o sin reconocimiento en buena parte de Centroamérica, Paraguay, Perú, Venezuela, Guyana, Surinam y partes del Caribe.





