
El senador Iván Cepeda, candidato progresista que perdió la reciente elección presidencial de Colombia, anunció el martes que no reconocerá a su rival, Abelardo de la Espriella, como jefe de Estado si este no cumple con una serie de exigencias. Entre ellas, Cepeda pide que de la Espriella renuncie a su ciudadanía estadounidense, argumentando que mantenerla mientras ejerce la presidencia podría generar conflictos de interés.
El senador también exige que de la Espriella aclare si es un «agente» de Estados Unidos, señalando que como abogado penalista defendió a un antiguo líder paramilitar que fungía como informante de la DEA. Asimismo, pide que desista de cualquier intento de extraditar a Estados Unidos al presidente saliente, Gustavo Petro, quien es investigado por fiscales federales en Brooklyn por presuntos vínculos con narcotraficantes. Cepeda advirtió que, de no cumplirse estas condiciones, emprenderá «el camino de la desobediencia civil pacífica» al no reconocer la autoridad de quien, según él, no defendería la soberanía nacional.
De la Espriella, abogado conservador respaldado por Donald Trump y conocido por su plataforma de mano dura contra el crimen, ganó la segunda vuelta electoral el 21 de junio por un margen de 250,000 votos (49.6% frente a 48.7%). Cepeda reconoció estos resultados tres días después, una vez validados por las autoridades electorales. De la Espriella no ha respondido públicamente a las acusaciones ni a la solicitud de renunciar a su ciudadanía.

Nacido en Bogotá, De la Espriella obtuvo la ciudadanía estadounidense en su adultez tras residir varios años en Florida, donde dirigió un bufete que representó a exlíderes paramilitares acusados de abusos a los derechos humanos y a empresarios señalados por lavado de dinero. Asumirá la presidencia el 7 de agosto.
Aunque la amenaza de Cepeda carece de efectos legales —pues de la Espriella ya fue certificado como ganador por el Consejo Nacional Electoral—, un analista de la Universidad Javeriana advirtió que su postura podría desencadenar protestas callejeras o servir como base para obstruir la agenda del nuevo gobierno en el Congreso. El partido de Cepeda, el Pacto Histórico, tiene la mayor bancada del Senado, aunque no cuenta con mayoría propia para bloquear legislación.





