
La cumbre del G7 en Évian-les-Bains (Francia) se ha convertido en el epicentro de un inesperado giro diplomático. Lo que comenzó como una agenda de alta tensión ha derivado en una atmósfera de cauto optimismo entre los líderes de las principales potencias industrializadas, luego de confirmarse una reunión privada y «muy buena» entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski.
El encuentro a puerta cerrada, que tomó por sorpresa a varios delegados al no estar inicialmente programado de forma bilateral en la agenda oficial, duró aproximadamente 24 minutos. Al término de la sesión, el mandatario norteamericano fue tajante ante la prensa al enviar un mensaje directo a Moscú: «Rusia debería alcanzar un acuerdo. Ha perdido una cantidad tremenda de gente, y también Ucrania».
Un giro de timón tras el frente de Irán
Impulsado por el reciente principio de acuerdo alcanzado a inicios de semana para finalizar el conflicto con Irán —y la prometida reapertura total del estratégico Estrecho de Hormuz—, Trump ha redirigido su capital político hacia el este de Europa. «Esta era la guerra que pensaba que iba a ser la más fácil», admitió con su estilo característico, reconociendo el reto que supone la profunda aversión entre los líderes en disputa, pero asegurando que tanto
Zelenski como Vladímir Putin han mostrado señales de apertura tras mantener contactos telefónicos previos con ellos.
Por su parte, los líderes europeos presentes en el foro alpino, encabezados por el anfitrión Emmanuel Macron y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, han recibido el avance con alivio, aunque con cautela. La diplomacia europea ha aprovechado las mesas de trabajo para recalcarle a la delegación de la Casa Blanca la importancia de que cualquier resolución pacífica respete la soberanía de Kiev y no recompense la agresión rusa.
La postura de Kiev y el silencio de Moscú
A través de sus redes sociales, Zelenski calificó la jornada de constructiva y delineó sus prioridades inmediatas: «El enfoque clave es fortalecer la defensa aérea para Ucrania y avanzar en la diplomacia para hacer que Rusia termine su guerra. Se necesita la paz». Asimismo, el líder ucraniano reveló que propuso formalmente a Trump un formato de reunión con Vladímir Putin en territorio estadounidense, un escenario que, según Zelenski, al Kremlin «le resultaría mucho más difícil de rechazar».
Mientras las delegaciones del G7 afinan las declaraciones conjuntas de cara al cierre de la cumbre, los mercados globales ya han reaccionado positivamente ante la doble señal de distensión internacional en Medio Oriente y Europa. El balón de la paz parece haber comenzado a rodar en el terreno diplomático, y el mundo contiene el aliento a la espera de los próximos movimientos de las superpotencias.
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