
El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, declaró el sábado el estado de emergencia nacional, otorgando a las fuerzas armadas amplios poderes para despejar los bloqueos de carreteras que han interrumpido el suministro de combustible y alimentos en La Paz y otras importantes ciudades del país.
Durante las últimas cinco semanas, una ola de protestas ha exigido la renuncia de Paz debido a las medidas de austeridad implementadas por su gobierno, entre ellas la eliminación de subsidios a los combustibles. Las manifestaciones han derivado en enfrentamientos entre manifestantes armados con dinamita y las fuerzas antidisturbios.
Según las autoridades, los disturbios han dejado al menos 365 personas detenidas y 37 heridos. Por su parte, la Defensoría del Pueblo y organizaciones de derechos humanos sostienen que al menos 17 personas han fallecido durante la crisis, muchas de ellas debido a la falta de atención médica ocasionada por los bloqueos.
Las barricadas instaladas en las principales carreteras han aislado en gran medida a la ciudad de La Paz, provocando escasez de alimentos y combustibles, afectando el transporte y dificultando el acceso de pacientes a los hospitales. El gobierno ha señalado que al menos siete personas murieron por no poder recibir atención médica a tiempo.
El estado de emergencia busca restablecer la circulación en las principales vías y garantizar el abastecimiento de productos esenciales, mientras las autoridades intentan controlar una de las crisis sociales y políticas más graves que enfrenta Bolivia en los últimos años.






