
Miles de aficionados argentinos y españoles viajaron miles de kilómetros y gastaron fortunas en boletos, cervezas y hasta pelucas para presenciar la final del Mundial 2026 en East Rutherford, Nueva Jersey, donde España venció 1-0 a Argentina gracias a un gol de Ferran Torres en el tiempo extra.
Ningún precio de boleto resultó demasiado alto con tal de posiblemente despedirse de Lionel Messi, quien disputaba lo que probablemente sea su último partido mundialista. «El dinero regresa,» declaró el aficionado argentino Manuel López Maccotta. Durante el fin de semana previo, miles de fanáticos de ambas selecciones inundaron Times Square con cánticos y algarabía festiva, un sello distintivo en las ciudades sede del torneo por toda Norteamérica.
España estuvo dispuesta a igualar esa pasión: Curro Sánchez, de Madrid, gastó $8,000 dólares en un boleto, hospedándose en Manhattan varios días. «Tuve una gran pelea con mi esposa,» contó, «pero al final ella lo entendió.»

La obsesión por ver a Messi generó historias extraordinarias entre la afición argentina: tres amigos recorrieron en bicicleta más de 16,000 kilómetros desde Argentina hasta Kansas City para ver a su selección competir; una niñera vivió dentro de un Honda Civic para ahorrar y viajar a los partidos; y otra aficionada aseguró haberse tatuado a una celebridad argentina a cambio de un boleto.
Maccotta, de 28 años y dueño de una empresa de software, calculó haber gastado alrededor de $35,000 dólares en total siguiendo a Argentina durante todo el torneo. Su amigo Santiago Burcaco, quien trabaja en bienes raíces, pagó $5,000 dólares por su boleto, adquirido antes de que se definiera la final. Otros aficionados, como Guadalupe Villar y su esposo, llegaron a la final casi por casualidad, tras ganar un concurso para boletos de la semifinal contra Inglaterra en Atlanta, llevando consigo a su hija de casi 2 años.
Entre los asistentes de alto perfil estuvieron el primer ministro de Canadá, Mark Carney, junto a Diana Fox Carney; la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; la primera dama estadounidense Melania Trump; el presidente Donald Trump; el presidente de la FIFA, Gianni Infantino; y los reyes de España, Felipe VI y Letizia.




