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«Los Michaels», dos años atrapados en la pugna entre China y Canadá

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"Los Michaels", dos años atrapados en la pugna entre China y Canadá
«Los Michaels», dos años atrapados en la pugna entre China y Canadá.

Reproches, presiones y una crisis aún en ascenso y sin visos de solucionarse entre Pekín y Ottawa cuando se cumplen dos años de las detenciones en Canadá de Meng Wanzhou y en China de Michael Kovrig y Michael Spavor.

Por una parte, Kovrig y Spavor cumplen hoy dos años desde que China anunció su arresto sin que apenas se sepan detalles de su suerte ni demasiadas esperanzas de cuándo podrían ser liberados.

Spavor, empresario de 44 años, y Kovrig, diplomático en excedencia de 48, fueron posteriormente acusados de «recopilar, proveer y vender secretos de Estado a fuerzas extranjeras».

Sus detenciones echaron más leña al fuego a las deterioradas relaciones entre Pekín y Ottawa a raíz de que Canadá arrestara, a petición de Estados Unidos, a la directora financiera del gigante tecnológico chino Huawei, Meng Wanzhou -hija del presidente fundador de la empresa, Ren Zhengfei-, el mismo mes del mismo año.

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Los arrestos de «los Michaels», como se les conoce popularmente, se vieron como una medida de presión para que Ottawa liberara a Meng, pero es a partir de aquí donde empieza el embrollo: China niega que sus detenciones tengan relación con el caso de la directiva de Huawei, que vive en libertad bajo fianza en una de las dos mansiones que posee en Vancouver.

Peor suerte han corrido Kovrig y Spavor, quienes se encuentran en aislamiento en diferentes prisiones desde el momento de su arresto.

China, no obstante, dice que «sus derechos están garantizados».

«LOS MICHAELS» GOZAN DE BUENA SALUD, SEGÚN EMBAJADOR

Desde su arresto, «los Michaels» sólo han recibido la visita ocasional de representantes consulares. La última, una virtual del embajador canadiense en China, Dominic Barton, el pasado octubre.

La esposa de Kovrig declaró tras esta que la «determinación e incluso el estado de humor» de su marido se mantienen inalterados, pero recalcó que se mostró «sorprendido» al ser informado de la pandemia de la covid, de la cual no estaba al corriente.

Kovrig, según su esposa, «pasa sus días leyendo, haciendo ejercicio en su celda con la mejor actitud posible».

El embajador agregó este jueves que «los Michaels» están «bien de salud». Sin embargo, dejó un recado: «Hay momentos en los que hay que plantar cara a China y trabajar con nuestros socios para que rindan cuentas».

En su momento, Canadá trató de conseguir la liberación de sus ciudadanos con discreción, pero ante la falta de resultados lanzó una campaña entre sus aliados para presionar a China.

Esta no sólo no tuvo los resultados esperados, sino que irritó aún más a la potencia asiática.

A la reciente pregunta de si China había detenido a «los Michaels» de forma arbitraria o si Pekín practica una diplomacia coercitiva para liberar a Meng, la portavoz del Ministerio de Exteriores, Hua Chunying, se limitó a responder que «las acusaciones del lado canadiense no son más que una distorsión de los hechos».

«Las autoridades chinas arrestaron y procesaron a estas dos personas porque son sospechosas de poner en peligro la seguridad nacional del país. Serán juzgados por ello», zanjó.

CANADÁ ASEGURA TENER LAS MANOS ATADAS

Para Canadá es particularmente importante diferenciar el caso de los canadienses del de Meng, detenida por la Policía Montada canadiense a petición de Estados Unidos, que la acusa de fraude por intentar eludir las sanciones impuestas por Washington contra Irán.

En noviembre, cuando al primer ministro Justin Trudeau le preguntaron sobre Meng, afirmó que las autoridades canadienses no tenían otra opción que «cumplir las leyes» y reiteró que el proceso de extradición en el que está involucrada está guiado por tratados internacionales y los principios constitucionales de su país.

Pero desde la cancillería china mantienen que Meng es inocente, piden su liberación y aseguran que «Canadá ha jugado un papel vergonzoso» durante todo el proceso.

«Canadá actuó como cómplice del Gobierno de Estados Unidos. Detuvo arbitrariamente a un ciudadano chino inocente que no violó ninguna ley canadiense», aseguró la portavoz Hua.

En fechas recientes se ha especulado sobre un posible acuerdo para que Meng no sea extraditada, según el periódico ‘Wall Street Journal’, lo que permitiría su regreso a China abriendo la puerta a una hipotética liberación de «los Michaels».

Por ello, las autoridades canadienses han optado por volver a la precaución: en un comunicado del ministro de Asuntos Exteriores del país, François-Philippe Champagne, para conmemorar el segundo aniversario de la detención de «los Michaels», eliminó las críticas que en el pasado había dirigido a las autoridades chinas.

Champagne prefirió centrarse en «la integridad y fortaleza que los dos han mostrado» durante su encarcelamiento y en «los años que les han sido robados, tanto a ellos como a sus seres queridos».

Su única crítica fue que están detenidos de forma «arbitraria».

¿DETENCIONES EN REPRESALIA?

Canadá mantiene que China detuvo a sus dos ciudadanos sin justificación y en represalia por el caso Meng, argumento que comparte la Red de Defensores de los Derechos Humanos en China: «Se violaron sus derechos de manera grave. Entre ellos, sus derechos a un juicio justo, a un trato humano y a comunicarse con sus abogados y familiares», comenta a Efe uno de sus portavoces.

La ONG subraya que el Gobierno chino «seguirá negando» que exista conexión alguna entre sus detenciones y el caso Meng.
«China los detuvo sin presentar hasta ahora ninguna prueba de los crímenes de los que les acusa», agrega.

Además, Ottawa considera la medida de Pekín un peligroso precedente que la comunidad internacional no puede tolerar.

«Liberar a Meng para resolver esto pondría en peligro a los miles de canadienses que viajan a China. Y sería decirle al resto de países que hay un Gobierno que puede influir políticamente a Canadá arrestando de forma aleatoria a sus ciudadanos», según Trudeau.

También reconoció que la detención de Meng ha puesto a Canadá en una «difícil posición», pero incidió en que el país seguirá defendiendo sus valores y principios pese a las presiones de Pekín.

LA PRENSA OFICIAL CHINA CONTRAATACA

Entretanto, continúan las especulaciones sobre si Meng aceptaría un trato ya que este supondría reconocer su culpabilidad, a lo que no está dispuesta, según varias fuentes.

Ella considera que las acusaciones de EE. UU. no tienen fundamento, con lo que «habrá que ver si Estados Unidos retira su orden de detención y de extradición, porque sería la única base para un acuerdo», afirmó una editorial del diario oficial China Daily.

La defensa de Meng argumenta, además de su inocencia respecto a las acusaciones, que los derechos de su cliente fueron vulnerados al ser interrogada durante horas por los agentes de aduanas canadienses antes de ser detenida formalmente.

También aseguran que funcionarios de EE. UU. y de Canadá retrasaron su arresto para obtener información que ayudara a procesarla.

«Se esperaba más de Canadá. Sin embargo, en su afán por cumplir las órdenes de Washington, se ha puesto en una situación cada vez más embarazosa. No sólo ha demostrado que conspira voluntariamente con ellos, si no que lo hace sin disimulo», sostiene el diario oficial.

El mensaje es claro: ser cómplice de EE. UU. y «confabular con sus argucias» tiene un precio: «Dijeron que no tenían otra opción, pero podrían haberse negado porque estaba claro por los ataques estadounidenses a Huawei que Washington quería a Meng por motivos políticos».

A ojos de la prensa oficial, el poder duro de Pekín debería bastar para que se acate su voluntad: «El estilo diplomático chino es cada vez más asertivo porque se enfrenta a las provocaciones de Occidente. Un giro que se ha ganado el aplauso de los chinos», agregó por su parte el nacionalista Global Times.

Según este rotativo, los países occidentales no van a tener más remedio que «aceptar la coexistencia pacífica con una China poderosa» y «admitir que es inútil confrontarse con Pekín».

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