
Ocho miembros de la Marina de Guerra del Perú saltaron desde un helicóptero hacia un claro abierto en plena selva amazónica por mineros ilegales de oro, a lo largo del río Malinowski en la región de Madre de Dios, levantando remolinos de arena y polvo mientras corrían hacia el sitio minero. El bosque daba paso a enormes fosas excavadas en la tierra, llenas de agua turbia y fangosa, con gasolina y otros químicos brillando en la superficie.
Plataformas mineras improvisadas, construidas con madera, se extendían sobre las pozas, rodeadas de bombas y gruesos tubos de plástico utilizados para succionar y filtrar el sedimento en busca de diminutas partículas de oro. Mientras las tropas se acercaban, varios mineros observaban a la distancia hasta que un tiro de advertencia disparado al aire los hizo desaparecer entre el bosque en cuestión de segundos.
Esta redada, realizada durante varios días, formó parte de una campaña gubernamental intensificada contra la minería ilegal en Madre de Dios, una de las regiones con mayor biodiversidad de Perú, mientras las autoridades intentan frenar el avance de esta actividad hacia zonas protegidas. Las tropas conformaban una de ocho patrullas trasladadas por helicóptero hacia distintos puntos a lo largo del río.
Edy Reynaldo Dariquebe, funcionario de FENAMAD, la federación indígena que representa a las comunidades de la región, señaló que grupos criminales vinculados a la minería ilegal han estado operando cerca de, o dentro de, comunidades indígenas protegidas. Explicó que la minería está destruyendo bosques y contaminando ríos con mercurio, el cual se acumula en los peces, extendiendo su impacto hacia comunidades ubicadas lejos de los propios sitios mineros.

Según los fiscales, actualmente se persiguen dos frentes de acción: continuar con las operaciones contra dragas, motores y otro equipo minero, mientras simultáneamente se investiga el dinero detrás de las minas, identificando a los financistas que aportan el capital para la costosa maquinaria y rastreando las ganancias generadas. El funcionario Renato Miranda declaró a las tropas que el objetivo de la misión era «neutralizar y desmantelar» las operaciones ilegales de la zona.
Este enfoque de doble frente podría ser crucial para romper el ciclo visible a lo largo del río Malinowski: las autoridades han destruido aproximadamente 115 motores mineros en operativos realizados durante varios meses, utilizados para extraer oro valorado entre $4,000 y $7,000 dólares diarios, aunque reconocen que las redadas por sí solas resultan insuficientes para detener esta actividad que amenaza uno de los ecosistemas más biodiversos del planeta.





