
La revista Time incluyó al presidente colombiano Gustavo Petro en su lista TIME100 de las personas más influyentes del mundo, un reconocimiento que resalta su impacto más allá de las fronteras nacionales. Aunque la mención más reciente y destacada ocurrió en 2023 (y su perfil sigue presente en la plataforma de Time en 2026), el análisis de por qué Petro aparece en esta selecta lista se centra en varios factores clave que lo convierten en una figura relevante a escala global.
En primer lugar, Petro representa un cambio histórico en Colombia: es el primer presidente de izquierda en el país, con una trayectoria que va desde exguerrillero del M-19 hasta jefe de Estado. Este recorrido simboliza la posibilidad de transformación pacífica en una nación marcada por décadas de conflicto armado. Time valora cómo ha construido un programa ambicioso y transformador, enfocándose en la “paz total”, la reducción de la desigualdad y la redistribución de oportunidades para sectores históricamente marginados.
Uno de los aspectos más destacados es su liderazgo en la transición energética y la lucha contra el cambio climático. Petro ha impulsado la salida gradual de la economía basada en combustibles fósiles, bloqueando nuevas exploraciones de petróleo y gas, y promoviendo energías renovables. Colombia se posiciona como un caso de estudio para países dependientes de recursos extractivos que buscan una economía más sostenible. Su defensa del medio ambiente y los derechos de comunidades indígenas y afrodescendientes ha resonado en foros internacionales como la COP.
Además, Petro se ha convertido en una voz crítica del statu quo global. Ha cuestionado abiertamente la fallida “guerra contra las drogas” impulsada por Estados Unidos, proponiendo enfoques alternativos basados en desarrollo rural y reducción de daños. Su postura firme en temas como la justicia social, la reforma de la política antidrogas y la crítica a intervenciones internacionales lo ha colocado en el centro del debate del Sur Global.
Su capacidad para construir alianzas pragmáticas dentro de Colombia, a pesar de un Congreso opositor, y su rol en la integración regional latinoamericana también pesan en la valoración de Time. Aunque su gestión enfrenta desafíos internos (baja aprobación en algunos momentos, oposición fuerte y dificultades para aprobar reformas), su influencia radica en visibilizar problemas estructurales como la desigualdad, la corrupción y la crisis climática, y en proponer alternativas progresistas.
En resumen, Time ve en Petro no solo a un líder nacional, sino a un símbolo de los cambios que sacuden América Latina: un progresista que desafía el orden establecido, prioriza la justicia social y ambiental, y eleva la voz del Sur Global en un mundo cada vez más polarizado.






