
La tasa de desempleo en Canadá aumentó al 6,8 % en diciembre, de acuerdo con los últimos datos publicados por Statistics Canada (StatCan), confirmando una tendencia de enfriamiento en el mercado laboral al cierre de 2025. La cifra representa un incremento frente a meses anteriores y refleja el impacto combinado de la desaceleración económica, la inflación persistente y la cautela empresarial en nuevas contrataciones.
El informe muestra que, aunque se mantuvo cierto nivel de creación de empleo en sectores como servicios, salud y educación, no fue suficiente para absorber el crecimiento de la población activa, impulsado en parte por la inmigración y el regreso de trabajadores que habían salido temporalmente del mercado laboral. Como resultado, más personas están buscando empleo en un contexto de menor dinamismo.
Los sectores más golpeados fueron manufactura, construcción y comercio minorista, áreas particularmente sensibles al aumento de tasas de interés y a la reducción del consumo. En varias provincias, especialmente Ontario y Alberta, se registraron pérdidas netas de puestos de trabajo o estancamiento en la contratación, lo que contribuyó al alza del desempleo nacional.
Economistas advierten que este repunte no debe verse como un evento aislado, sino como parte de un ajuste estructural tras años de fuerte crecimiento pospandemia. “Estamos viendo el efecto retardado de las políticas monetarias restrictivas. Las empresas están conteniendo gastos y posponiendo expansiones”, señaló un analista del sector financiero.
A nivel demográfico, el impacto es más fuerte entre jóvenes y recién llegados, quienes enfrentan mayor competencia por puestos de entrada y contratos temporales. Esto ha reavivado el debate sobre la capacidad real del mercado canadiense para absorber los ambiciosos niveles de inmigración sin una expansión proporcional del empleo y la vivienda.
Desde el gobierno federal se insiste en que la economía sigue mostrando resiliencia y que el aumento del desempleo es moderado en comparación con ciclos anteriores. Sin embargo, la presión sobre los hogares es evidente: menos ingresos disponibles, mayor endeudamiento y una creciente sensación de incertidumbre.
Con el 2026 en marcha, el desafío será claro: reactivar el empleo sin reavivar la inflación. Un equilibrio delicado que definirá el tono económico del país en los próximos meses.






