Inicio Latinoamerica Traición, privilegios y doble juego: lo inaceptable de Cabello y el relevo...

Traición, privilegios y doble juego: lo inaceptable de Cabello y el relevo del poder chavista

7
0
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, camina con el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello
La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, camina con el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, y el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello

La revelación de que altos funcionarios de Estados Unidos sostuvieron conversaciones con Diosdado Cabello, el ministro del Interior venezolano considerado uno de los líderes más duros y tradicionales del chavismo, meses antes de la redada que terminó con la captura de Nicolás Maduro, no es simplemente un dato diplomático. Es, para muchos, la confirmación de una política de traición interna y doble juego político por parte de quienes se presentaban como los custodios irreductibles de la revolución bolivariana.

Que autoridades estadounidenses busquen canales con Cabello —una figura señalada por Washington incluso en acusaciones relacionadas con narcotráfico— dice mucho sobre la ambigüedad estratégica que reina detrás de la escena política venezolana. El propio Cabello ha sido visto durante décadas como un operador central del aparato de seguridad estatal, con vínculos profundos dentro de la inteligencia, la policía y estructuras civiles que han sido acusadas de reprimir duramente a la disidencia.

Pero lo que debería indignar aún más no es tanto la existencia de esas conversaciones, sino quiénes las sostuvieron y con qué objetivo realista: salvar piezas del poder chavista mientras se sacrificaba al líder máximo. Cabello no es un actor menor; es la figura que muchos sectores asociaban con la continuación del statu quo chavista, y con justa razón: ha sido descrito internacionalmente como un operador clave dentro de redes de poder, influencia y recursos que operan tanto dentro como fuera del país.

¿Fue una “negociación pragmática”? Puede que desde un punto de vista geopolítico Washington buscara estabilidad o control interno post-Maduro. Sin embargo, permitir que uno de los pilares más férreos del régimen —y alguien estrechamente vinculado con prácticas autoritarias y represivas— negocie con la potencia estadounidense es tanto un error estratégico como una afrenta moral. Para quienes han sufrido en carne propia la represión política en Venezuela, este tipo de contactos solo alimenta la sensación de que las élites del poder nunca han estado realmente comprometidas con un cambio profundo del sistema, sino con la preservación de su propia sobrevivencia y privilegios.

La política no se hace solo con golpes de efecto ni operaciones militares. Se hace con principios, coherencia y respeto por la voluntad popular. Que Cabello, un símbolo de la vieja guardia chavista, esté en la mesa de negociaciones con la administración estadounidense revela una traición más profunda: no solo al legado de Chávez o a la figura de Maduro, sino —y más grave aún— a las esperanzas de millones de venezolanos que reclaman justicia, libertad y cambio real.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here