
En un giro determinante para el futuro del olimpismo, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha dejado clara su postura: la delegación de Rusia no estará presente en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 , sin importar si el conflicto bélico en Ucrania llega a su fin antes de la ceremonia de apertura.
Esta declaración, liderada por la actual presidenta del COI, Kirsty Coventry , subraya que la sanción a Rusia no es simplemente una medida de presión temporal, sino una respuesta estructural a la violación de la Tregua Olímpica y los principios fundamentales de la Carta Olímpica. Según Coventry, en una entrevista reciente con el diario Corriere della Sera , «a estas alturas, nada cambiará la decisión ya tomada».
El estatus de la «Neutralidad»
La exclusión se aplica estrictamente al Estado ruso . Esto significa que no habrá bandera tricolor, no sonará su himno nacional y ningún uniforme mostrará los colores de la federación.Sin embargo, el COI mantiene abierta la vía de los Atletas Individuales Neutrales (AIN) . Bajo este formato, los deportistas rusos que demuestren no tener vínculos con las fuerzas armadas ni haber apoyado la invasión podrán competir, pero solo a título personal.
Los desafíos de la clasificación.
Uno de los motivos técnicos por los que un cese al fuego no garantiza el regreso de Rusia es el calendario. Los procesos de clasificación para deportes de invierno, como el esquí alpino o el biatlón , se desarrollan años antes de la cita olímpica. La mayoría de las federaciones internacionales ya han cerrado sus puertas a los atletas rusos, lo que hace logísticamente imposible su reintegración oficial como equipo nacional. Además, disciplinas colectivas emblemáticas, como el hockey sobre hielo , ya han confirmado la exclusión definitiva del equipo ruso para 2026.
Un mensaje de integridad
Con esta postura, el COI busca sentar un precedente sobre la autonomía del deporte. Al separar la identidad nacional del mérito individual, el organismo intenta proteger a los atletas mientras mantiene un castigo firme contra el gobierno de Vladímir Putin por utilizar el deporte como herramienta de propaganda en un contexto de guerra.






