
Un oficial de la Peterborough Police Service en Ontario fue arrestado y acusado luego de que su arma personal se disparara dentro de su casa y un proyectil penetrara la pared de la vivienda contigua, según las autoridades locales. El incidente, que no dejó heridos, ha generado inquietud sobre la seguridad en el manejo de armas incluso entre quienes tienen entrenamiento policial.
Los hechos ocurrieron el 31 de diciembre de 2025, alrededor de las 6:40 p. m., cuando el agente, que se encontraba fuera de servicio, se presentó voluntariamente en la estación de policía para informar que su arma de fuego se había disparado dentro de su hogar. Minutos después, un vecino regresó a su casa y descubrió un agujero de bala en su dormitorio, lo que llevó a la llamada de emergencia al 911.
La investigación preliminar determinó que un solo disparo salió desde la residencia del oficial, atravesó una pared y entró en la casa vecina. Afortunadamente, no había nadie en la vivienda afectada en el momento del incidente, y no se reportaron lesiones entre los ocupantes de ninguna de las dos casas.
El arma involucrada era de propiedad personal del oficial y había sido adquirida legalmente. Tras el suceso, las autoridades confiscaron el arma para pruebas balísticas y la remitieron para una revisión y examen funcional con el fabricante, con el objetivo de entender si el disparo fue provocado por un mal funcionamiento o por negligencia en el manejo.
El 7 de enero de 2026, el oficial fue formalmente acusado de “descarga imprudente de un arma de fuego” según el Código Penal canadiense. Las leyes de armas en Ontario son estrictas y exigen un manejo responsable incluso en el domicilio, por lo que el cargo refleja la gravedad con la que se considera el uso negligente de un arma de fuego.
Mientras se desarrolla el proceso penal, el oficial ha sido retirado de sus funciones habituales y asignado a tareas administrativas que no implican portar armas, en espera del resultado del caso. Además, una investigación interna separada evaluará si su conducta violó los estándares profesionales del cuerpo policial.
El incidente ha generado debate en la comunidad sobre la seguridad y la responsabilidad en el manejo de armas de fuego, especialmente entre quienes, por su oficio, tienen acceso y entrenamiento con estas armas.






