
Canadá continúa registrando niveles elevados de gripe estacional, aunque las autoridades sanitarias señalan una tendencia gradual a la baja después del pico asociado a las vacaciones de invierno. El comportamiento del virus, explican expertos, responde a un patrón previsible: mayor transmisión durante reuniones familiares, viajes y eventos sociales, seguido de un descenso progresivo cuando se retoma la rutina.
Durante diciembre y los primeros días de enero, hospitales y clínicas en varias provincias reportaron incrementos significativos en consultas, hospitalizaciones y ausentismo escolar y laboral. Las regiones más afectadas han sido Ontario, Quebec y Columbia Británica, donde los sistemas de salud enfrentaron presión adicional por la combinación de gripe, virus respiratorio sincitial (VRS) y COVID-19.
Sin embargo, los últimos reportes de vigilancia epidemiológica muestran señales alentadoras. Las tasas de positividad y el número de nuevos casos comienzan a estabilizarse, y en algunos territorios ya se observa una leve disminución. Los epidemiólogos advierten, no obstante, que el descenso no significa el fin de la temporada y que aún pueden presentarse rebrotes, especialmente en comunidades con baja cobertura de vacunación.
Los expertos coinciden en que el comportamiento social durante las fiestas —reuniones en espacios cerrados, viajes interprovinciales y mayor contacto intergeneracional— crea el escenario ideal para la propagación del virus. Una vez terminadas las vacaciones y con el regreso a clases y al trabajo, se reduce la movilidad social desordenada, lo que contribuye a frenar la transmisión.
Las autoridades de salud insisten en que la vacunación sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir complicaciones graves, especialmente en adultos mayores, niños pequeños, personas con enfermedades crónicas y mujeres embarazadas. También recomiendan mantener hábitos básicos de prevención como el lavado de manos, el uso de mascarilla en entornos cerrados y la ventilación de espacios.
El mensaje es claro: aunque la curva comienza a bajar, la gripe aún no se ha ido. El comportamiento responsable en las próximas semanas será clave para evitar un nuevo repunte y aliviar la carga sobre los hospitales, que ya operan al límite en muchas regiones del país.






