
El economista y exgobernador del Banco de Canada, Mark Carney, aseguró que un eventual control estadounidense sobre las reservas petroleras de Venezuela no representaría una directamenaza
a para los productores de Canadá. Sus declaraciones surgen en medio del debate internacional sobre el futuro energético de la región y el interés de grandes potencias en los recursos naturales venezolanos.
Carney explicó que el mercado petrolero global es amplio, diverso y altamente interconectado, lo que permite que múltiples productores convivan sin que necesariamente se vean desplazados. “Canadá tiene un posicionamiento sólido, con infraestructura, estabilidad política y acceso a mercados consolidados. Eso le da una ventaja competitiva que no se ve comprometida por la situación venezolana”, señaló.
El experto indicó que, aunque Venezuela posee una de las mayores reservas de crudo del mundo, su capacidad de producción ha estado limitada durante años por factores internos como la falta de inversión, el deterioro de su infraestructura y las sanciones internacionales. En ese contexto, incluso si se diera un mayor involucramiento de Estados Unidos en la industria petrolera venezolana, los efectos en los productores canadienses serían mínimos.
Carney subrayó que Canadá exporta principalmente a Estados Unidos, su principal socio comercial, bajo acuerdos estables y de largo plazo. Además, destacó que el crudo canadiense, especialmente el proveniente de las arenas bituminosas, cumple un rol estratégico en el suministro energético norteamericano.
Analistas del sector energético coinciden en que la dinámica del mercado depende más de la demanda global, los precios internacionales y las decisiones de la OPEP que de la situación específica de un solo país. En ese sentido, consideran que la preocupación por una supuesta competencia directa entre Venezuela y Canadá es exagerada.
No obstante, el tema reabre el debate sobre la geopolítica del petróleo y el interés de las grandes potencias en asegurar fuentes de energía. Para Carney, el verdadero desafío para Canadá no es Venezuela, sino la transición hacia energías limpias y la adaptación de su industria a un mundo que avanza hacia la descarbonización.
Finalmente, el economista insistió en que Canadá debe seguir fortaleciendo su sector energético, invirtiendo en tecnología y sostenibilidad, sin dejarse llevar por escenarios hipotéticos. “La clave está en la competitividad, la innovación y la visión de futuro”, concluyó.






