
Canadá y China alcanzaron un acuerdo clave sobre cuotas arancelarias que impacta directamente a dos sectores estratégicos: los vehículos eléctricos (VE) y la canola, uno de los principales productos agrícolas de exportación canadiense. El pacto busca reducir tensiones comerciales, estabilizar los flujos de intercambio y dar mayor previsibilidad a empresas e inversionistas en ambos países.
Según fuentes oficiales, el acuerdo establece límites y condiciones claras para la aplicación de aranceles y cuotas, permitiendo que un volumen determinado de vehículos eléctricos y productos derivados de la canola pueda ingresar a cada mercado con condiciones preferenciales. La medida se interpreta como un paso pragmático para evitar una escalada de represalias comerciales en un contexto global marcado por la competencia industrial y la transición energética.
En el caso de los vehículos eléctricos, el entendimiento es especialmente relevante para la industria canadiense, que en los últimos años ha recibido importantes inversiones en manufactura de baterías y ensamblaje de autos eléctricos. El acceso más estable al mercado chino, uno de los más grandes del mundo en este sector, abre oportunidades para exportadores y proveedores de la cadena de valor.
Para el sector agrícola, la canola representa un pilar fundamental de la economía canadiense, particularmente en provincias como Saskatchewan, Alberta y Manitoba. Las restricciones y disputas comerciales con China en años recientes habían generado incertidumbre y pérdidas para los productores. El nuevo acuerdo ofrece un respiro y podría traducirse en mayor estabilidad de precios y recuperación de volúmenes de exportación.
Funcionarios del gobierno canadiense señalaron que el pacto no implica una eliminación total de barreras, pero sí un marco más claro y predecible. “Es un paso importante para proteger empleos, apoyar a nuestros agricultores y fortalecer la posición de Canadá en mercados clave”, indicó un portavoz del Ministerio de Comercio.
Desde Beijing, autoridades destacaron que el acuerdo contribuye a una relación comercial “más equilibrada y constructiva” y se alinea con los objetivos de cooperación económica y desarrollo sostenible. La inclusión de los vehículos eléctricos también refleja el interés de China en consolidar su liderazgo en tecnologías limpias y cadenas de suministro globales.
Analistas señalan que este acuerdo tiene una dimensión geopolítica importante, ya que se produce en medio de tensiones entre China y varios países occidentales por temas de comercio, seguridad y política industrial. Para Canadá, representa un delicado equilibrio entre proteger sus sectores estratégicos, mantener relaciones con aliados y asegurar acceso a mercados clave.
A corto plazo, se espera que el pacto genere mayor confianza entre exportadores e importadores, y reduzca la volatilidad en ambos sectores. A mediano plazo, podría sentar las bases para nuevas negociaciones en áreas como minerales críticos, energía limpia y tecnología.
En definitiva, el acuerdo sobre cuotas arancelarias para vehículos eléctricos y canola marca un nuevo capítulo en la relación comercial entre Canadá y China, con implicaciones directas para la economía, el empleo y la proyección internacional del país.






