
Una poderosa tormenta invernal golpea con fuerza a Ontario y a amplias regiones de Canadá, combinando intensas nevadas, vientos fuertes y temperaturas extremadamente bajas que han provocado el cierre de autopistas, miles de vuelos cancelados y serias afectaciones a la vida cotidiana. Las autoridades advierten que en algunos puntos la acumulación de nieve podría llegar hasta los 40 centímetros, mientras el frío extremo incrementa los riesgos para la población.
En Ontario, las condiciones son particularmente peligrosas. Varias autopistas clave han sido cerradas debido a la visibilidad casi nula, la formación de placas de hielo y las ventiscas constantes. La Policía Provincial y los organismos de transporte han pedido a los conductores evitar desplazamientos no esenciales, subrayando que el descenso brusco de las temperaturas reduce la efectividad de los equipos de limpieza y eleva el riesgo de accidentes en cadena.
El impacto también se extiende al transporte aéreo. Aeropuertos en Toronto, Ottawa y otras grandes ciudades reportan cancelaciones y retrasos masivos, dejando a miles de pasajeros varados. A la acumulación de nieve en pistas se suma el frío extremo, que complica las labores de deshielo de aeronaves y ralentiza las operaciones por razones de seguridad. Las aerolíneas recomiendan verificar el estado de los vuelos antes de salir hacia los aeropuertos.
Las bajas temperaturas, con sensaciones térmicas muy por debajo de cero debido al viento, agravan el escenario. Los meteorólogos advierten que la exposición prolongada al frío puede provocar congelación y otros problemas de salud en cuestión de minutos. Por ello, se ha pedido especial cuidado a personas sin hogar, adultos mayores y trabajadores que deben permanecer al aire libre.
Los servicios de emergencia han registrado un aumento de llamadas por vehículos varados, fallas mecánicas asociadas al frío y cortes de energía. Empresas eléctricas trabajan para restablecer el suministro en zonas afectadas por la caída de árboles y el peso de la nieve sobre las líneas, aunque reconocen que las reparaciones pueden demorarse mientras persistan las condiciones extremas.
Según los expertos, la tormenta es el resultado de la combinación de una masa de aire ártico con un sistema de baja presión, lo que explica tanto la intensidad de las nevadas como el marcado descenso de las temperaturas. Las autoridades insisten en seguir las alertas oficiales y priorizar la seguridad, mientras Canadá enfrenta uno de los episodios invernales más duros de la temporada.
Entre las autopistas y rutas principales cerradas o afectadas se encuentran varios tramos críticos:
Highway 21: cerrada en varios sectores cercanos a Grand Bend, Amberley y Kincardine debido a visibilidad nula y nieve acumulada.
Highway 4: interrumpida entre Clinton y Exeter, con condiciones peligrosas para el tránsito.
Highway 8 y otras rutas locales secundarias: también cerradas por ventiscas y nieve profunda entre varias comunidades rurales.
Estas clausuras responden a las condiciones severas del clima, con fuertes nevadas que reducen la visibilidad a casi cero y temperaturas muy bajas que pueden causar hielo en las superficies.
Las ciudades y regiones más afectadas por la tormenta incluyen:
London y Woodstock, donde los fuertes ventiscas y la nieve interrumpen el tránsito y los servicios.
Greater Toronto Area, con acumulaciones importantes de nieve y dramáticos retrasos en transporte.
Comunidades alrededor de Lake Huron y Georgian Bay, que también enfrentan intensas ráfagas y ventiscas.
Regiones más al norte dentro de Ontario (como Thunder Bay y Kenora), donde la caída de nieve y el viento frío han creado condiciones de carretera extremadamente peligrosas.
Las autoridades recomiendan encarecidamente evitar viajes no esenciales, permanecer al resguardo y seguir las alertas oficiales, ya que las condiciones —incluyendo el descenso térmico y la formación de hielo— podrían empeorar aún más.






