
El arresto de Ryan Wedding, exsnowboarder olímpico canadiense y hoy acusado de encabezar una poderosa red internacional de narcotráfico, marca el final de una larga y compleja operación de inteligencia coordinada entre varios países. Según medios estadounidenses, Wedding fue capturado en México, donde se ocultaba tras más de un año prófugo de la justicia.
Las autoridades estadounidenses y canadienses sostenían que Wedding había logrado evadir su captura desplazándose entre distintos puntos de América Latina, hasta establecerse en territorio mexicano. De acuerdo con la investigación, el exatleta se movía con alto nivel de seguridad y utilizaba identidades falsas, además de contar presuntamente con apoyo logístico de organizaciones criminales locales vinculadas al narcotráfico.
La operación que culminó con su detención fue el resultado de meses de vigilancia e intercambio de inteligencia. En ella participaron el FBI, la Real Policía Montada de Canadá (RCMP) y autoridades mexicanas, en una acción conjunta que apuntó a desarticular una red dedicada al tráfico de grandes volúmenes de cocaína. Según los expedientes judiciales, la organización habría movido droga desde Sudamérica, atravesando México, con destino final en Estados Unidos y Canadá.
Wedding figuraba en la lista de los más buscados del FBI, con una recompensa millonaria ofrecida por información que condujera a su captura. Para los investigadores, no se trataba de un operador secundario, sino de una figura clave en la estructura criminal, presuntamente encargada de coordinar rutas, contactos internacionales y operaciones financieras para el lavado de dinero.
El arresto se produjo sin enfrentamientos, en un operativo cuidadosamente planificado para evitar riesgos tanto para las fuerzas de seguridad como para la población civil. Tras su captura, Wedding fue puesto bajo custodia de las autoridades mexicanas, a la espera de los procedimientos de extradición solicitados por Estados Unidos.
El caso ha causado un fuerte impacto mediático por el contraste entre el pasado deportivo del acusado y las graves imputaciones que ahora enfrenta, que incluyen cargos por narcotráfico, conspiración criminal y presunta participación en actos de violencia relacionados con el control de rutas de droga.
Mientras avanza el proceso judicial, Ryan Wedding se mantiene bajo el principio de presunción de inocencia. No obstante, su captura representa un golpe significativo contra una red criminal de alcance internacional y pone fin a la huida de uno de los fugitivos más buscados de los últimos años.






