
La historia de Groenlandia es la crónica de una supervivencia extrema que ha pasado de ser una colonia nórdica aislada a convertirse en el epicentro de la nueva Guerra Fría por el Ártico. Con más de dos millones de kilómetros cuadrados, la isla más grande del mundo no es solo un desierto de hielo; es una fortaleza estratégica que ha despertado el persistente interés de Donald Trump en este inicio de 2026.
El peso de la historia y la autonomía.
Poblada por culturas inuit durante milenios, Groenlandia fue colonizada por Dinamarca en el siglo XVIII. Tras décadas de lucha política, en 2009 alcanzó un estatus de autonomía ampliada. Aunque Copenhague aún gestiona la defensa y la política exterior, Nuuk (su capital) controla sus propios recursos naturales. Es precisamente este derecho sobre el suelo lo que ha transformado la isla en un objeto de deseo para las potencias mundiales.
¿Por qué Trump quiere comprarla?
El interés de la administración estadounidense no es inmobiliario, sino geoeconómico y militar . Primero, Groenlandia alberga la Base Espacial Pituffik (anteriormente Thule), un punto vital para el sistema de alerta temprana de misiles que protege a Norteamérica de ataques a través del Polo Norte. En un momento en que Rusia refuerza su flota ártica, controlar Groenlandia equivale a dominar el cielo del hemisferio norte.
Segundo, la isla es un tesoro de tierras raras . Con el deshielo acelerado, minerales como el neodimio y el praseodimio —esenciales para la industria de defensa, chips y vehículos eléctricos— se han vuelto accesibles. Actualmente, China domina este mercado, y para Washington, asegurar el suministro groenlandés es una cuestión de seguridad nacional.
Finalmente, está el factor de la soberanía. Aunque Dinamarca ha reiterado que «Groenlandia no está en venta», el gobierno de Trump ha optado por una estrategia de «poder blando», inyectando millones en ayuda y presencia diplomática para desplazar la influencia de Pekín. Groenlandia ya no es solo hielo; es el recurso crítico para la hegemonía del siglo XXI.






